JOSÉ JOAQUÍN PESADO

 

I


 Si se deseara señalar los hitos de la poesía mexicana de la primera mitad del siglo XIX, los más apropiado sería partir del padre José Manuel Martínez de Navarrete, seguir con Francisco Manuel Sánchez de Tagle, incluir en la treintena a Francisco Ortega, pasar de ahí a Pesado y concluir el medio siglo con Ignacio Rodríguez Galván. Una notable cantidad de poetas apreciados y merecedores de respeto quedarían al margen: Anastasio María Ochoa y Acuña, José María Moreno, más otros miembros de la Arcadia o colaboradores de El Diario de México; también Andrés Quintana Roo, Manuel Carpio,  Wenceslao Alpuche; Fernando Calderón, Guillermo Prieto, los hermanos José María y Juan Nepomuceno Lacunza, José María Lafragua, etc.
 Igual señalamiento de nombres y de exclusiones debería hacerse al enumerar a los poetas recuriendo a corrientes literarias, tales como el neoclasicismo, la épica patriótica, el prerromanticismo, el romanticismo. El problema, como en toda selección, es la falta de pureza que pueda darse. Decir que Navarrete es un arcade neoclásico es un lugar común, tanto como afirmar que en su poesía pueden detectarse asomos románticos; Sánchez de Tagle, Ortega, son también neoclásicos, aunque recurran a la épica para cantar a la independencia y a los héroes que lucharon por ella, y quien busque y 
quiera encontrar hallará en sus obras, con extrema facilidad, versos que, aislados, suenan al más puro romanticismo. ¿Qué hacer?
 Francisco Pimentel, desde sus primeros ensayos en la década de los sesenta del siglo XIX para escribir una historia crítica de la literatura mexicana, recurrió -en especial para aplicárselo a Pesado- a un término que si no es exacto en la literatura por lo menos podría haber servido para clasificar a la generalidad de los poetas que van desde la Arcadia hasta la Academia de Letrán: eclecticismo. Para el crítico-historiador, el concepto que respaldaba a esa palabra resultaba claro: (el eclecticismo es) "la combinación de lo que tiene de bello el clasicismo y el romanticismo, con exclusión de todo lo defectuoso". En ese tiempo -y ellos no lo supieron para agradecerlo- no existían las ambiguedades y temores que nos asaltan el día de hoy para calificar y clasificar a un poeta en una escuela. Pimentel no tenía dudas al señalar quiénes resultaban clásicos o neoclásicos y quiénes románticos, además de lo que era bello y defectuoso del clasicismo y el romanticismo poético. Es probable que la duda lo invadiera de forma contundente al estudiar la obra de José Joaquín Pesado y por eso recurriera para disiparla al término eclecticismo (un "tecnicismo" salvador, diríamos hoy). Si bien es cierto que Pimentel aceptó que varios poetas mexicanos habían escrito poesías eclécticas, "el que más generalmente se inclina al sistema ecléctico es D. José Joaquín Pesado".
 Es de lamentar que las opiniones de este crítico hayan sido relegadas por el excesivo carácter puritano, religioso y conservador que exteriorizan. Pimentel, por ejemplo, censura en Pesado el soneto 
"Adiós" porque "la amada estrecha a su amante con excesivo empeño, y le acaricia con demasiada viveza", e igual concluye del poema "Amor malogrado", "donde el poeta, después de retorzar con su querida, se siente excitado de alma y cuerpo", lo cual evidentemente resultaba una exageración en todos los terrenos.
 Pero sea como fuere, lo cierto es que Pimentel acertó en señalar en la poesía de Pesado ese elemento predominante: la combinación de formas y emociones clásicas y románticas casi en idénticas proporciones. Es posible aceptar que Pesado, en este sentido, es el único poeta mexicano en que se vislumbra con absoluta claridad y eficiencia esta bifurcación poética. Los elementos románticos que los críticos quieren encontrar en poetas esencialmente neoclásicos, es una delicadeza analítica y conceptual, pero que en realidad no llega a inclinar alguna balanza y, menos aún, a nivelarla. En Pesado, sí; casi a la perfección.
 A la declaración temprana de este equilibrio formal y emotivo entre romanticismo y clasicismo, debe sumarse otra opinión igualmente acertada sobre la poesía de Pesado. Marcelino Menéndez y Pelayo en su célebre Antología de poetas hispanoamericanos, de 1893, se opuso a la clasificación ecléctica de Pimentel por resultarle el término ajeno a la poesía y más propio de la filosofía y las ciencias sociales, pero atribuyó al poeta mexicano un implícito eclecticismo que resulta más tenebroso. Lo que dice el sabio español es que Pesado mo alcanza jamás las alturas de "los príncipes de la poesía del Nuevo Mundo" (Bello, Olmedo, Heredia), ni la de "los grandes líricos colombianos y argentinos" (Cabo, Arboleda, Ortiz, Echeverría, Mármol, Andrade), 
pero, en cambio, tampoco tiene las frecuentes caídas poéticas de cualquiera de estos "príncipes o grandes". Ellos "son, cada cual por su estilo, poetas más inspirados, más varoniles, más grandilocuentes que Pesado, pero también más desiguales, más escabrosos, más enfáticos, más propensos a la declamación los unos, al falso sentimentalismo los otros. Tienen versos admirables por donde quiera, torrente de lava poética a veces, pero muchos desfallecimientos, muchas vacilaciones de gusto. Pesado, que no llega nunca a donde ellos llegan en sus grandes momentos, está menos expuesto a caer, porque generalmente pone los pies en firme. Su inspiración es más tibia, pero menos sujeta a interminencias. Se le puede leer seguido; prueba durísima a que pocos poetas resisten. No despierta casi nunca grande admiración, pero si respetuoso afecto. Es cierto que vive mucho de la poesía ajena, pero con el buen tino de acudir siempre a los más puros y saludables manantiales..."
 Estos términos medios que críticos conservadores y católicos como Menéndez y Pelayo aplican constantemente a Pesado, sirven para dibujar la figura de un poeta que se mantiene literaria, intelectual y emocionalmente escondido en las penumbras que perviven entre lo blanco y lo negro. Es esa grisura que significa mediocridad, incapacidad de arriesgarse a decir algo importante, que puede olvidarse sin causar mayor remordimiento y, lo que es peor, sin representar pérdida importante para nada ni nadie. No suena al tan respetado término medio de los griegos, sino al rum rum adormecedor.
 Para colmo y como justificar su actual marginación, a Pesado se le define como poeta católico, religioso, moralizante. Y si esto no 
resultara lo suficientemente catastrófico para nuestros descreídos tiempos, desde 1850 hasta fin de siglo, sus contemporáneos decimonónicos se dedicaron a acusarlo de plagiario, de robar versos y poemas enteros a la literatura europea e, incluso, de haberse aprovechado el trabajo de Faustino Chimalpopoca y Galicia -que fue el encargado de traducirle "cantares de los antiguos mexicanos"- y publicarlo en versiones totalmente desvirtuadas de los textos originales.
 Todas estas culpas tienen su lado verídico. Pesado, ciertamente, se olvidó o escamoteó algunas veces señalar que poemas firmados con su nombre eran traducciones, imitaciones, copias abreviadas y de distinto metro, de Horacio, de Lamartine y de un par de oscuros poetas italianos, Mattei y Evasio Leone. Él confesó su distracción, pero también calló otras que no habían sido denunciadas. Es probable que en el siglo XX estos "honestos hurtos" -como los llama Menéndez y Pelayo- hubieran pasado empequeñecidos o ignorados, pero los prologuistas y estudiosos póstumos de la obra ocuparon siempre largos espacios en tratar de defenderlo ardorosamente a fin de borrarle el estigma de plagiario. (El obispo y poeta Montes de Oca, Roa Bárcena, Pimentel, Ménendez y Pelayo, por ejemplo. Quizá la propuesta más justa y conveniente a los términos medios atribuidos a Pesado, provenga también de Pimentel: "hacer a un lado los relativo a plagios..., dando por supuesto que los confesó, y declararle excelente traductor, a veces, hábil imitador en otras, y buen poeta original en algunas ocasiones, siempre inclinado al eclecticismo, a la combinación de la forma clásica con el fondo romántico"). Con 
respecto al aprovechamiento del trabajo de Chimalpopoca, la acusación resulta bastante baladí para tomarla en cuenta.
 En verdad, José Joaquín Pesado fue uno de los poetas más admirados de la primera mitad del siglo XIX mexicano. El exigente conde de la Cortina, el poeta romántico español José Zorrilla, los escritores liberales y conservadores, los poetas jóvenes de la Academia de Letrán, mostraron su aprecio por el que consideraban un gran poeta. Lo apodaban "príncipe", como una forma cariñosa de retribuir el hecho de que él llamase "príncipe" a todos los que trataba íntimamente. Era rico, estaba bien situado social y económicamente, era modesto; me imaginó que también era frío en lo externo, distante en sus primeros contactos, formal en sus actos, incapaz de revelar emociones y sentimientos (cuando murió su primera esposa y después su hijo mayor, por ejemplo), solidario con sus amistades y con los proyectos que tuvieran (basta recordar que con Ignacio Rodríguez Galván, el editor de los famosos Año Nuevo de 1837 a 1840, fue el que más colaboró en las publicaciones y el único que en el anuario final, cuando ya todos habían desertado, continuó al lado del joven y empobrecido poeta-editor dándole colaboraciones).
 Resulta difícil agregar algo a la biografía que de Pesado escribió su amigo y correligionario José María Roa Bárcena. Hay, por cierto, algunas menudas imprecisiones, pero nadie ha dado indicaciones que puedan conducir al rescate de su correspondencia privada, a los borradores de sus poemas, a sus papeles privados. Es posible que con su muerte acabase el respetable señorío que él mantuvo para su familia y se dispersaran y perdieran sus pertenencias 
personales y literarias (¿llevaría un diario?, por ejemplo). Los pleitos de herencia entre los hijos de la primera esposa -María de la Luz de la Llave y Segura (fallecida en 1840)-, y los de la segunda -Juana Segura Arguelles-, llegaron a extremos tan lamentables y vergonzosos que en la Ciudad de México y en las capitales de los estados se distribuyeron gratuitamente libros y folletos en los que cada parte acusaba a la otra de despojos, abandono, fraude, robo y abusos increíbles. Fue una desastroza batalla legal en la que los hijos de José Joaquín Pesado (fueron quince en total, dos de ellos, los hijos varones mayores, José María y Joaquín, murieron en vida del padre) salieron muertos o heridos, en el sentido literal de las palabras.
 De su poesía se ha dicho también todo lo que tenía que decirse. Sin duda que es posible una nueva lectura y por eso se reedita la edición más completa de la obra del poeta (la cuarta, la que él dejó preparada antes de morir y que sus hijos editaron). Si algo me atreviera a decir, es que aún es un trabajo vigente su fundadora versión de los cantares indígenas (Las Aztecas), que su poesía descriptiva se sostiene literariamente como un aporte no despreciable a la literatura en lengua castellana (Escenas de campo y aldea en México; Sitios y escenas de Orizaba y Córdoba), que no me aventuraría a desdeñar sus poesía amorosa (Rimas amorosas a Elisa) y que con gusto pueden leerse algunas de sus versiones de poetas clásicos y europeos (supongo que la poesía religiosa, original o traducida, debe tener méritos que no me es posible disfrutar en su intensidad).
 En resumen, la nueva publicación de la obra poética de José 
Joaquín Pesado, con el agregado de parte de su trabajo en prosa, es un rescate de un poeta muy reperesentativo y valioso de la primera mitad del siglo XIX. También puede agregarse que es una especie de disculpa a un poeta mexicano que no se había vuelto a publicar desde la última edición de sus poesías completas (en 1886), y, finalmente, que la edición debe considerarse como un homenaje a José Joaquín Pesado en el bicentenario de su nacimiento, el 9 de febrero de 1801, en San Agustín del Palmar, Puebla.


II

 En el siglo XIX se publicaron, en México, cuatro ediciones de la poesía de José Joaquín Pesado (1839, 1849, 1885 y 1886). Las cuatro tuvieron el mismo título -Poesías originales y traducidas- y el mismo prólogo. Con excepción de la tercera edición -impresa en Corbeil, en la Typ. et Stér. Créte, para las Librerías La Ilustración, de Veracruz-Puebla, y la editorial A. Donnamette, de París, en la lujosa y llena de dorados colección Biblioteca de Autores mexicanos-, las dos primeras fueron pagadas directamente por el autor y la última -la póstuma, la mal llamada tercera edición-, por los hijos, siguiendo el orden que su padre había dado a sus poemas, probablemente pensando en una nueva edición. De estas cuatro ediciones, la menos importante es la tercera, la de La Ilustración-Donnamette, pues reproduce la de 1849, elimina el prólogo del autor y agrega unos apuntes biográficos escritos por R. B. de la Colina, fechados en "Pachuca, Junio 1º de 
1883."
 Dadas las dificultades para encontrar cualquiera de las cuatro ediciones decimonónicas de Pesado, puede resultar conveniente para el investigador y el estudioso de la literatura mexicana (aunque en exceso aburrido para el lector común) enlistar las variantes de contenido que presenta cada una de las tres ediciones importantes de la poesía de Pesado, y que concluyen en el conjunto más amplio -y definitivo para el criterio del autor-, de la edición de 1886.
 De acuerdo a los prólogos de las ediciones, para Pesado los temas poéticos de su obra se dividían en tres apartados: el amoroso, el moral y el religioso. Esto le permitió dividir su libro, en las dos primeras ediciones, en tres partes, pero lo llevó en la última a dividirlo en doce apartados no tan claramente diferenciados entre ellos (por ejemplo: primera parte, "Rimas amorosas a Elisa"; segunda parte, "Rimas amorosas varias").
 Tal vez lo más sencillo, rápido y útil sea copiar el índice de la última edición -la que se reimprime en facsímil en el segundo volumen- y avanzar el recuento por secciones, indicando la antiguedad editorial de cada poema. Un segundo paso, que dejo pendiente para mí o para otro investigador, es anotar debajo de cada poema, la primera o primeras publicaciones del texto en periódicos (palabra que incluye todo tipo de publicación periódica, sea diaria, semanal, quincenal, mensual, semestral, anual, etc.)


PARTE PRIMERA
 
Rimas amorosas a Elisa

4.1. La primera impresión del amor
            1.1. Primera edición (1839)
            2.1. Segunda edición (1849)
4.2. El amor y la virtud. (Soneto)
4.3. A la virtud. (Soneto)
4.4. Primeros afectos. (Soneto)
            2.2. Segunda edición (1849)
4.5. Elisa en la fuente. (Soneto)
            1.2. Primera edición (1839)
            2.3. Segunda edición (1849)
4.6. Un sueño
            2.4. Segunda edición (1849): "El sueño"
4.7. La pasión oculta
            1.3. Primera edición (1839)
            2.5. Segunda edición (1849)
4.8. La sensitiva. (Soneto)
4.9. Al corazón
4.10. El desvelo. (Soneto)
            1.4. Primera edición (1839)
            2.6. Segunda edición (1849)
4.11. El retiro. (Soneto)
4.12. Amante desdichado. (Soneto)
            2.7. Segunda edición (1849)
4.13. _ltimo ruego. (Soneto)
 
            2.8. Segunda edición (1849)
4.14. Sitios de amor. (Soneto)
4.15. La timidez. (Soneto)
4.16. Recuerdo amoroso. (Soneto)
4.17. Las ilusiones. (Soneto)
            2.9. Segunda edición (1849)
4.18. Recuerdos inútiles. (Soneto)
            1.5. Primera edición (1839)
            2.10. Segunda edición (1849)
4.19. A un árbol. (Soneto)
4.20. La ave sola. (Soneto)
4.21. Pasión y desconfianza. (Soneto)
4.22. Al sueño. (Soneto)
            2.11. Segunda edición (1849)
4.23. Rendimiento enamorado
            1.6. Primera edición (1839)
            2.12. Segunda edición (1849)
4.24. ¡Otro tiempo!
            1.7. Primera edición (1839)
            2.13. Segunda edición (1849)
4.25. La siesta. (Romance)
            2.14. Segunda edición (1849)
4.26. En una ausencia. (Elegía)
4.27. Paseo campestre. (Soneto)
4.28. La cazadora. (Soneto)
4.29. Elisa en traje de gala. (Soneto)
 
4.30. A la misma, en ocasión diversa. (Soneto)
4.31. La entrevista
            1.8. Primera edición (1839)
            2.15. Segunda edición (1849)
4.32. Encuentro feliz. (Soneto)
            2.16. Segunda edición (1849)
4.33. Mi amada en la misa de alba
            1.9. Primera edición (1839)
            2.17. Segunda edición (1849)
4.34. La inscripción. (Soneto)
            2.18. Segunda edición (1849)
4.35. Imperio de la hermosura. (Soneto)
4.36. Dicha soñada. (Soneto)
4.37. Retiro campestre. (Soneto)
            2.19. Segunda edición (1849)
4.38. La romería. (Soneto)
4.39. Hermosura perfecta. (Soneto)
4.40. Elisa en la primavera. (Idilio)
            1.10. Primera edición (1839): "A Elisa en la primavera"
            2.20. Segunda edición (1849): idem
4.41. Las tres aves. (Soneto)
4.42. La posesión tranquila
            1.11. Primera edición (1839)
            2.21. Segunda edición (1849)
4.43. La soledad. (Soneto)
            2.22. Segunda edición (1849)
 
4.44. Vida tranquila. (Soneto)


PARTE SEGUNDA
Rimas Amorosas Varias

4.45. El paseo de mar
            1.12. Primera edición (1839)
            2.23. Segunda edición (1849)
4.46. El cariño anticipado. (Soneto)
            1.13. Primera edición (1839)
            2.24. Segunda edición (1849)
4.47. Amor malogrado
            1.14. Primera edición (1839): El amor malogrado
            2.25. Segunda edición (1849)
4.48. A Silvia
            1.15. Primera edición (1839)
            2.26. Segunda edición (1849)
4.49. La pérdida
            1.16. Primera edición (1839)
            2.27. Segunda edición (1849): perdida sólo en el índice
4.50. Adiós
            1.17. Primera edición (1839): con el título ¡A Dios!
            2.28. Segunda edición (1849): idem
4.51. La niña mal casada
            1.18. Primera edición (1839)
 
            2.29. Segunda edición (1849)
4.52. Elisa llorosa. (Soneto)
            1.19. Primera edición (1839)
            2.30. Segunda edición (1849)
4.53. A la misma. (Soneto)
            1.20. Primera edición (1839)
            2.31. Segunda edición (1849)
4.54. El despecho
            1.21. Primera edición (1839)
            2.32. Segunda edición (1849)
4.55. A una hermosa pérfida
            1.22. Primera edición (1839)
            2.33. Segunda edición (1849)
4.56. A Licoris. (Soneto)
            1.23. Primera edición (1839)
            2.34. Segunda edición (1849)
4.57. La separación. (Soneto)
            1.24. Primera edición (1839)
            2.35. Segunda edición (1849)
4.58. El Valle de mi infancia
            1.25. Primera edición (1839)
            2.36. Segunda edición (1849)
4.59. El Cíclope
            1.26. Primera edición (1839): "El Ciclópe. Idilio de Teócrito"
            2.37. Segunda edición (1849): idem, pero "Cíclope"
 

Odas de Horacio.
4.60. I. A Mecenas
            1.27. Primera edición (1839): "Oda I del Libro I de Horacio"
            2.38. Segunda edición (1849): idem
4.61. IV. A Sestio
            2.39. Segunda edición (1849): "Oda IV del mismo Libro"
4.62. V. A Pyrra
            1.28. Primera edición (1839): "Oda V del Libro I de Horacio"
            2.40. Segunda edición (1849): "Oda V del mismo Libro"
4.63. Canción de Isaura


PARTE TERCERA
Poesías descriptivas

Esta sección sólo figura en la edición de 1886. De Sitios y escenas de Orizaba y Córdoba, el catálogo Obras monográficas mexicanas del siglo XIX en la Biblioteca Nacional de México: 1822-1900, registra en la entrada 4946, sin año de edición y sin portada, un folleto de 31 páginas, lo cual concuerda con el ejemplar que poseo.

Escenas del campo y de la aldea en México.
4.64. I. Invitación
 
4.65. II. Salida al campo
            1.29. Primera edición (1839): en "Rimas amorosas": La salida al campo
            2.41. Segunda edición (1849): idem
4.66. III. La procesión del pueblo
4.67. IV. La lid de toros
4.68. V. La lid de gallos
4.69. VI. Carrera de caballos
4.70. VII. El mercado
4.71. VIII. Los volatines y los fuegos
4.72. IX. La serenata
4.73. X. El banquete del pueblo

4.74. Los placeres del campo
4.75. A la señorita J. P. S.

Las Flores
4.76. I. A una rosa
4.77. II. La flor de la verbena
4.78. III. La azucena
4.79. IV. El clavel
4.80. V. El lirio azul
4.81. VI. La violeta
4.82. VII. Los jazmines

Sitios y escenas de Orizaba y Córdoba
 
4.83. I. Las cumbres de Acultzingo
4.84. II. La fuente de Ojozarco
4.85. III. El Rincón de las doncellas
4.86. IV. Río Blanco
            2.42. Segunda edición (1849): "A un río"
4.87. V. Una madrugada después de una noche de lluvias
4.88. VI. Una nevada en las cumbres de Ahutlan
4.89. VII. Noche serena
4.90. VIII. El Molino y Llano de Escamela
4.91. IX. La Cascada de Rincón Grande
4.92. X. La Cascada de Barrio Nuevo
4.93. XI. Los rebaños trashumantes
4.94. XII. Las aves de paso
4.95. XIII. El Monte Vírgen
4.96. XIV. La vista de Cuautlapam
4.97. XV. El camino de Orizaba a Córdoba
4.98. XVI. Memorias de Elisa a vista de su patria
4.99. XVII. Una pesca en Omealca
4.100. XVIII. La junta de los Ríos
4.101. XIX. La Sierra de Huatusco
4.102. XX. El viento Sur
4.103. XXI. El viento Norte
4.104. XXII. Una tempestad de noche en Orizaba
4.105. XXIII. El Pico de Orizaba


 
PARTE CUARTA
Las Aztecas

Esta sección sólo figura en la edición de 1886. Con respecto a la edición independiente de 1854, se agregaron las "Poesías eróticas" y las "Leyendas mexicanas".

Cantares varios
4.106. I. Enhorabuena de un embajador en el nacimiento de un príncipe.
4.107. II. Respuesta del padre
4.108. III. Consejos de un padre a su hija
4.109. IV. Consejos de una madre a su hija al tiempo de casarla
4.110. V. Invocación al Dios de la guerra
4.111. VI. En la muerte de un guerrero
4.112. VII. Plegaria al Dios del agua
4.113. VIII. Enhorabuena en la coronación de un príncipe

Cantos de Netzahualcoyotl, Rey de Texcoco
4.114. I. Lamenta sus desgracias cuando huía perseguido del rey de Azcapotzalco
4.115. II. Exhorta a gozar de los placeres antes que acabe la vida
4.116. III. Vicisitudes humanas
4.117. IV. Pensamientos tristes
4.118. V. Vanidad de la gloria humana
4.119. VI. Hace recuerdos de un hijo al recibir de él un ramo de 
flores
4.120. VII. Fiesta religiosa doméstica

Poesías eróticas
4.121. I. El cazador
4.122. II. Señas de amor
4.123. III. Extremos de amor
4.124. IV. Llanto disimulado
4.125. V. La tardanza
4.126. VI. La separación

Leyendas mexicanas
4.127. I. La princesa de Colhuacan
4.128. II. Arenga de Netzahualpilli a Moctehuzoma
4.129. III. El rústico y el monarca


PARTE QUINTA
Poesías Morales

4.130. Oda XIV del Libro II de Horacio, "A Póstumo"
            1.30. Primera edición (1839)
            2.43. Segunda edición (1849), en "Rimas amorosas"
4.131. El hombre
            1.31. Primera edición (1839)
            2.44. Segunda edición (1849)
 
4.132. La visión
            1.32. Primera edición (1839)
            2.45. Segunda edición (1849)
4.133. El sepulcro
            1.33. Primera edición (1839)
            2.46. Segunda edición (1849)
4.134. El sitio de Ptolemaida
            2.47. Segunda edición (1849)

Pensamientos filosóficos y religiosos
4.135. I. El Ser
            2.48. Segunda edición (1849)
4.136. II. El dolor
            2.49. Segunda edición (1849)
4.137. III. La esperanza
            2.50. Segunda edición (1849)
4.138. El aislamiento
            2.51. Segunda edición (1849)
4.139. La inmortalidad
            1.34. Primera edición (1839)
            2.52. Segunda edición (1849)


PARTE SEXTA
Poseías fúnebres

 
4.140. El sepulcro de mi madre
            1.35. Primera edición (1839): en "Poesías morales"
            2.53. Segunda edición (1849): en "Poesías morales"
4.141. A un niño
            1.36. Primera edición (1839): en "Poesías morales"
            2.54. Segunda edición (1849): en "Poesías morales"
4.142. Al mismo
            1.37. Primera edición (1839): en "Poesías morales"
            2.55. Segunda edición (1849): en "Poesías morales"
4.143. Una tarde de otoño
            1.38. Primera edición (1839)
            2.56. Segunda edición (1849)

Memorias Fúnebres. (Sonetos)
4.144. I. El Bien perdido
4.145. II. Prendas de amor
4.146. III. El Ruego
4.147. IV. _ltimo adiós
4.148. V. Nuevo temor
4.149. VI. El corazón descubierto
4.150. VII. El sueño de la dicha
4.151. VIII. La súplica en la ausencia
4.152. IX. El deseo
4.153. X. Apoteosis de Elisa
4.154. XI. Nueva esperanza
4.155. XII. La poesía futura
 
            2.57. Segunda edición (1849): los 12 sonetos en "Poesías morales"

4.156. La Entrada de la Noche
            2.58. Segunda edición (1849): en "Poesías morales"
4.157. Los Recuerdos
            1.39. Primera edición (1839): en "Poesías morales"
            2.59. Segunda edición (1849): en "Poesías morales"
4.158. El +ngel de la Guarda de Elisa
4.159. Memorias de los Muertos
            2.60. Segunda edición (1849): en "Poesías morales"
4.160. En la muerte de Doña Juana Argüelles de Segura. (Soneto)
            2.61. Segunda edición (1849): en "Poesías morales"
4.161. En la muerte de Doña María del Rosario de la Llave y Segura.
       (Soneto)
            2.62. Segunda edición (1849): en "Poesías morales"
4.162. A la buena memoria del Sr. D. José Nicolás del Llano. (Soneto)
            2.63. Segunda edición (1849): en "Poesías morales"
4.163. Inscripción en el sepulcro de D.ª concepción Garmendia
4.164. En la muerte del Sr. D. Manuel de la Peña y Peña. (Soneto)


PARTE SETIMA
Poesías profanas sueltas

Esta sección, y los poemas que contiene, sólo figura en la edición de 
1886.

4.165. Al distinguido poeta español D. José Zorrilla
4.166. Aníbal en los Alpes. (Soneto)
4.167. El Cinco de Mayo
4.168. Oda en alabanza de las Ciencias y las Artes


PARTE OCTAVA
Poesías sagradas varias

4.169. El alma y la religión. (Soneto)
            2.64. Segunda edición (1839)
4.170. La tempestad. (Soneto)
            2.65. Segunda edición (1839)
4.171. La natividad del Señor
4.172. Al mismo asunto
4.173. Jerusalen
            1.40. Primera edición (1839)
            2.66. Segunda edición (1839)
4.174. Fin del impío. (Soneto)
            2.67. Segunda edición (1839)
4.175. Al mismo asunto. (Soneto)
            2.68. Segunda edición (1839)
4.176. Jesús con la Cruz a cuestas. (Soneto)
            2.69. Segunda edición (1839)
 
4.177. A la santa Cruz. (Soneto)
            2.70. Segunda edición (1839)
4.178. Al mismo asunto. (Soneto)
            2.71. Segunda edición (1839)
4.179. Meditación sobre Dios. (Soneto)
            1.41. Primera edición (1839): con el título: Dios
            2,72. Segunda edición (1849): idem


PARTE NOVENA
Poesías sagradas traducidas

4.180. La oración de la tarde
            1.42. Primera edición (1839)
            2.73. Segunda edición (1849)
4.181. La lámpara del templo
            1.43. Primera edición (1839)
            2.74. Segunda edición (1849)
4.182. Oración del niño por la mañana
            1.44. Primera edición (1839)
            2.75. Segunda edición (1849)
4.183. La muerte del Redentor. (Soneto)
            2.76. Segunda edición (1849)


PARTE DECIMA
 
Alabanzas a la Santísima Virgen

4.184. En la Natividad de Nuestra Señora
4.185. Plegaria a María
            2.77. Segunda edición (1849)
4.186. María en el cielo
            2.78. Segunda edición (1849)
4.187. A la Santisíma Vírgen de Guadalupe.- soneto
            2.79. Segunda edición (1849)
4.188. María.- Poema en dos cantos.- I. María llena de gracia
                                  II. Patrocinio de María.


PARTE UNDECIMA
Versiones de los libros sagrados

El Cantar de los Cantares
            1.45. Primera edición (1839): La advertencia figura en el índice
            2.80. Segunda edición (1849): La advertencia figura en el índice

4.189. Profecía contra Babilonia
4.190. Himno al Espíritu Santo

(Salmos)
 
4.191. I. Felicidad del justo
            1.46. Primera edición (1839)
            2.81. Segunda edición (1849)
4.192.    Otra traducción
            1.47. Primera edición (1839)
            2.82. Segunda edición (1849)
4.193. V. Oración de por la mañana
            1.48. Primera edición (1839)
            2.83. Segunda edición (1849)
4.194. XXI. Jesucristo en la cruz
            1.49. Primera edición (1839)
            2.84. Segunda edición (1849)
4.195. XXVIII. La Tempestad
            1.50. Primera edición (1839)
            2.85. Segunda edición (1849)
4.196. XXXVII. Oración en tiempo de angustia
            1.51. Primera edición (1839)
            2.86. Segunda edición (1849)
4.197. L. El Pecador arrepentido
            1.52. Primera edición (1839)
            2.87. Segunda edición (1849)
4.198. LI. Castigo de la calumnia
            1.53. Primera edición (1839)
            2.88. Segunda edición (1849)
4.199. LXVII. Traslación solemne del Arca
            1.54. Primera edición (1839): (más: y triunfos del pueblo 
de Israel)
            2.89. Segunda edición (1849): idem
4.200. LXXV. Triunfo del Señor sobre sus enemigos
4.201. LXXXIII. Memorias de Jerusalen
            1.55. Primera edición (1839): (más: "y deseo de volver a ella)
            2.90. Segunda edición (1849): idem
4.202. CXIII. La Libertad de Israel
            1.56. Primera edición (1839)
            2.91. Segunda edición (1849)
4.203. CXX. Confianza en el Señor
            1.57. Primera edición (1839)
            2.92. Segunda edición (1849)
4.204. CXXV. El prisionero libre
            1.58. Primera edición (1839)
            2.93. Segunda edición (1849)
4.205. CXXVII. El padre de familia
            1.59. Primera edición (1839)
            2.94. Segunda edición (1849)
4.206. CXXVIII. La persecución no dura siempre
            1.60. Primera edición (1839)
            2.95. Segunda edición (1849)
4.207. CXXX. Sumisión y confianza en el Señor
            1.61. Primera edición (1839)
            2.96. Segunda edición (1849)
4.208. CXXXVI. El Israelita prisionero en Babilonia
 
            1.62. Primera edición (1839)
            2.97. Segunda edición (1849)


PARTE DUODECIMA
Fragmentos épicos

4.209. Moisés
I. Pintura de Ménfis y del palacio de Faraon. Se presenta Moisés ante él.
II. Esclavitud de los Israelitas
I. Alocución de Moisés a los ancianos del Israel
            2.98. Segunda edición (1849): Fragmentos de un poema titulado Moises

4.210. La Revelación
Canto I
Canto II
Canto III
Canto IV
Nota del Canto IV
            2.99. Segunda edición (1849): en una versión notoriamente más reducida, y dividida en: Proposición e invocación / El alma en una visión se separa del cuerpo.- El Angel de la Guarda.- Reino de la muerte / El espacio.- Abandonada la alma en él, teme por su suerte futura / Presencia de Jesucristo.- Juicio particular.- Intercesión de 
Elisa / Perdón del pecador.- Jesús anuncia el fin de los tiempos.- Los ángeles predicen el triunfo de Jesús y de su iglesia / Ausencia de Elisa / El Angel de la Guarda se aparece de nuevo al alma, y la conduce por las regiones del antiguo caos a la puerta del infierno / El alma, acompañada del Angel de la Guarda, visita el infierno.- Pintura de ese lugar. La nota al canto cuarto de la edición de 1886 no figura en la edición de 1849. También en el poema de la edición de 1886 está dividido en cuatro cantos, el primero formado por CIII octavas; el segundo por XC; el tercero por LXXVIII; y el cuarto por XCIX, lo que hace un total de 370 octavas contra las 128 que contiene en la edición de 1849. El catálogo Obras monográficas mexicanas del siglo XIX en la Biblioteca Nacional de México: 1822-1900, registra en la entrada 786, una publicación independente de este poema: Ensayo épico: principio de un poema titulado La Revelación. Contiene los cuatro primeros cantos. México. Vicente Segura. 1856. 130 págs.

4.211. La Jerusalem libertada, de Torcuato Tasso.

Fragmento I.- Proposición e invocación.- Visión de Godofredo.- Su alocución a los Cruzados
Fragmento II.- Prepárase Aladino, tirano de Jerusalem, a resistir a los Cruzados
Fragmento. III.- Olindo y Sofronia
     "      IV.- Herminia

Esta versión sólo figura en la edición de 1886. Con respecto a las 
dos ediciones independientes de 1860, el texto sigue siendo el mismo.

 De la primera edición están incluidos en la de 1886, 62 de los 63 poemas que contiene, faltando "A una esposa infiel" que también fue eliminada de la segunda edición de 1849. El texto de este poema es el siguiente:

A UNA ESPOSA INFIEL

  ¿Acaso, Celia, ignoras
Que más veloces que la nao velera
Pasan, ¡ay!, del placer las breves horas,
Dejando en pos de su fugaz carrera
Doloroso tributo,
De amargo sentimiento y negro luto?

   ¿Por qué desatentada
Por la senda del crimen te desvías?
Ese lecho en que yaces reclinada,
Blando y dispuesto a amores y falsías,
Do muere la inocencia,
Es potro que atormenta tu conciencia.

   Hora tal vez entregas
Tu blanco pecho y tus torneados brazos
Al mozo imberbe, a quien lasciva ruegas
 
Conceda a tu deseo los breves plazos,
Que la apartada guerra
Le deja, ¡triste!, en su nativa tierra.

   Tal vez con torpe beso
Tu beldad y candor hora mancillas,
Y el baldón en tu frente queda impreso,
Y enferma palidez en tus mejillas;
Donde antes indecisa
Se vio vagar angélica sonrisa.

   En vano denso fuego
Por tus venas circula sin reposo:
LLena de criminal desasosiego,
No sientes el contento delicioso
Con que agitada late
El corazón en lícito combate.

   La sombra del sañudo
Marido, te hace eterna centinela;
Y en su mano brillando el hierro agudo,
Con sudor congojoso te desvela:
Tu vigilia es martirio,
Tu breve sueño lúgubre delirio.

   Esto solo es bastante
 
A emponzoñar tus pretendidos gozos,
A cubrir de tristeza tu semblante
Y cambiar tus placeres en sollozos
¡Ay! en vano procuras
Alcanzar del amor las dichas puras.

 En la segunda edición -con excepción del poema ya señalado- se incluyeron todos los poemas de la de 1839, y la totalidad de los de esta edición de 1849 se conservaron en la de 1886: 99 poemas, si se cuentan como uno solo los doce de "Memorias fúnebres", o 110 si se enumera cada uno de ellos. La tercera edición reproduce la de 1849 sin aportar nada nuevo del trabajo poético de Pesado.
 La cuarta y última edición, la de 1886, incluye un total de 211 poemas, 148 más que la primera y 101 (o 112) mas que la segunda. Una cantidad no exagerada, no abundante sin duda alguna, pero tampoco exigua: el término medio tan señalado en la obra literaria de este poeta vuelve a hacerse presente en su producción literaria.
 De cualquier manera, debe hacerse la advertencia que los poemas incluidos en esta última y póstuma edición, no representa el total de los que publicó a lo largo de su vida. Resulta evidente que hasta 1850, más o menos, es fácil hallar obra suya en las publicaciones relacionadas con la Academia de Letrán o animadas por sus miembros más jóvenes. Desde 1850, cuando Pesado se definió radicalmente como conservador y católico a ultranza, y lo manifestara públicamente poco después desde la dirección de la combativa revista religiosa La Cruz, es muy posible que obra suya pueda encontrarse dispersa en 
publicaciones religiosas antes que en las dirigidas por escritores liberales como, por ejemplo, los miembros del Liceo Hidalgo.


III

BIBLIOGRAFIA DE JOSE JOAQUIN PESADO

Poesías originales y traducidas de... México. Impresas por Ignacio Cumplido. 1839. XI + 240 págs, + 3 de índice + 1 de coreccción de las erratas más notables.

Poesías originales y traducidas de D... Segunda edición, corregida y notablemente aumentada. México. En la Imprenta de I. Cumplido. Editor: Calle de los Rebeldes núm. 2. Año de 1849. Retrato del autor. VI + 366 + 5 de índice + 1 erratas notables.

Obras monográficas mexicanas del siglo XIX en la Biblioteca nacional de México: 1822-1900, registra en la pág. 92, entrada 407, a esta edición como de 1849 y no de 1840; en la edición de Factoría de Las aztecas, plantee en la bibliografía esta duda y la posibilidad de que fuera de 1849 por la crítica que hace Francisco Zarco a las poesías de Pesado en ese año, con la indicación de que estaba a la venta en la librería de la revista. Sin embargo, Roa Bárcena en la biografía de Pesado (Jus, pág. 58) consigna que es de fines de 1840, lo cual ya puede afirmarse que es un error, justificado por los números del tipo 
de imprenta empleado para indicar el año en la portada.

Las aztecas. Poesías tomadas de los antiguos cantares mexicanos. Por D... México. 1854. Imprenta de Vicente Segura Arguelles. Calle de Cadena núm. 10. 60 págs.

Composiciones castellanas, pronunciadas en la Universidad de México, con motivo de su Reinstalación y de la Apertura de sus nuevas Cátedras. México. Imprenta de Vicente Segura, Calle de Cadena Núm. 10. 1855. 28 págs.

Contiene la "Oración pronunciada el día 31 de Diciembre de 1854, por D. José Joaquín Pesado" (págs 5 a 11); la "Oda en alabanza de las Ciencias y de las Artes, (leída el 7 de febrero de 1855) por D. José Joaquín Pesado" (Págs. 13 a 19); y la "Alocución poética dirigida a la juventud mexicana por D. José Zorrilla" (págs. 21 a 28).

Ensayo épico: principio de un poema titulado La Revelación. Contiene los cuatro primeros cantos. México. Vicente Segura. 1856. 130 págs. Biblioteca Nacional: M861.2 PES.2 SEG.

Sitios y escenas de Orizaba y Córdoba México. V. Segura. 1860. 15 págs. Biblioteca Nacional: M861.2 PES.2 SEG.

Fragmentos de la Jerusalem Libertada de Torcuato Tasso. Traducidos al castellano por D..., quien lo dedica a su hija Da. Carmen Pesado y La 
Llave. México. Imprenta de Andrade y Escalante. Calle de la Cadena, núm 13. 1860. 66 págs.

Fragmentos de la Jerusalem Libertada de Torcuato Tasso. Traducidos al castellano por D..., quien lo dedica a su hija Doña Carmen Pesado y La Llave. México. Imprenta de Vicente Segura. C. del Seminario N. 6. 1860. 70 págs.

Poesías originales y traducidas de D... Veracruz. Puebla. Librerías "La Ilustración". París. A. Donnamette. 81, Calle des Saints-Pères, 81. 1885. XV + 368 págs.

Poesías originales y traducidas de D... Miembro correspondiente de la Real Academia Española. Tercera edición. Corregida y notablemente aumentada. México. Imprenta de Ignacio Escalante. Bajos de San Agustín, Núm. 1. 1886. Retrato del autor; XXVI + 687 págs + fe de erratas + VII de índice.

Edición póstuma realizada por las hijas siguiendo los papeles preparados por Pesado. Esta edición incluye Las aztecas, ampliando el contenido de la edición original. "Noticias biográficas" por José María Roa Bárcena y estudio literario de Ignacio Montes de Oca.

(Escenas del campo y de la aldea, en México). México, s.a. 31 págs.
 
El libertador de México D. Agustín de Iturbide, biografía por el Sr. 
D... Ed. de La Voz de México. México. Imp. a cargo de M. Rosello. Escalerrillas N. 21. 1872. 79 págs. Biblioteca Nacional: 923.172 ITU.p.

Las aztecas. Poesías tomadas de los antiguos cantares mexicanos. Prólogo de Marco Antonio Campos. Epílogo biográfico de Francisco Sosa. Factoría Ediciones. La serpiente emplumada, 3. México, 1998. XX + 122 págs.

Esta edición reproduce la edición ampliada incluida en las poesías de 1886.


IV

Tal como ha podido apreciarse, el trabajo literario recogido en libro por el mismo José Joaquín Pesado, se limitó al poético. El folleto con la biografía de Iturbide fue edición póstuma. El mismo poeta ordenaba y costeaba la edición de sus libros -siempre con el mismo prólogo y el mismo título- y de los folletos en los que deseaba dar a conocer obras "en marcha" o concluidas que estimaba importantes para la valoración de su poesía. Resulta significativo que a partir de los 50 años -una edad ya muy avanzada en la época, que incluso merecía la calificación de "anciano o viejo" por los contemporáneos- Pesado se preocupara de la edición fragmentada de Las aztecas (1854); del Ensayo épico: principio de un poema titulado La Revelación (1856), 
inconcluso; y, que el año antes de su muerte, diera a conocer  Sitios y escenas de Orizaba y Córdoba (1860) y dos publicaciones, iguales pero en distintas imprentas, de Fragmentos de la Jerusalem Libertada, de Torcuato Tasso (1860), ninguno de ellos incluidos en la edición de 1849. También, a este respecto, debe indicarse que la cuarta edición de su poesía -publicada como la tercera por sus hijas- respetó el orden que el poeta había dado a su obra y que se encontró debidamente guardada entre sus papeles personales después de su fallecimiento.
 Sin embargo, la poesía no fue exclusivamente la tarea literaria de José Joaquín Pesado. Aparte de que la recopilación de su obra poética no fue exaustiva -como ejemplo en este primer volumen se incluye la traducción de fragmentos de Pope y de Dante que quedaron fuera-, durante su más intensa actividad literaria, de 1836 a 1840, realizó diversos trabajos de colaboración con sus jóvenes amigos literatos de la Academia de Letrán. Es muy probable que los dos cuentos que escribió para publicarse en El Año Nuevo, fueran una concesión a la principal aspiración de los muchachos de Letrán: nacionalizar la literatura en todas sus manifestaciones. En tal sentido, su par de cuentos reunen los caracteres que se buscaban: ambiente nacional, vocabulario nacional (aunque sólo fuera en mínima expresión), temática nacional (en este caso de la época virreinal). Este ligero asomo del poeta a la prosa narrativa -que también se incluye en este volumen- no es desdeñable. Son cuentos largos o novelas cortas bastante aceptables, que se ubican en la primera fila de la producción cuentística mexicana de esos años e, incluso, me atrevería a afirmar, tampoco representan un papel desventajoso en 
relación a lo que se escribía en España y en el resto de Hispanoamérica a fines de la década de los 30 del siglo XIX.
 También resultan aportes literarios de primer nivel los tres prologos que escribió para las ediciones poéticas de tres de sus contemporáneos: su íntimo amigo Manuel Carpio, su amigo más joven Fernando Calderón, y el tan respetable y respetado Francisco Manuel Sánchez de Tagle, en la publicación póstuma patrocinada por sus hijos en 1852 -estos tres prólogos han sido incluidos en este volumen-. De particular interés son los estudios sobre Carpio y Calderón, pues fijan unas opiniones sobre dos poetas con los que mantuvo un trato frecuente y con los que compartió tiempo e ideas en las reuniones de la Academia de Letrán. Puede destacarse, a favor de la personalidad de Pesado, que él no sólo se ocupó de reunir una parte importante de la poesía de Carpio para la primera edición de 1849, sino que también pagó todos los gastos de la impresión del libro que, a partir de ese año, se convirtió en el más veces reeditado del siglo XIX.
 Tampoco se interesó Pesado en publicar en folleto su estudio biográfico y político sobre Agustín de Iturbide. Fue años después de su muerte, en 1872, cuando se editó este trabajo histórico -también incluido en este volumen-.
 Junto a estos trabajos de categoría literaria, debe mencionarse como un gesto de generosidad intelectual, la labor poco o nada gratificante que realizó para las revistas en las que colaboró al lado de los jóvenes de Letrán. Basta revisar El Mosaico mexicano, por ejemplo, para encontrar traducciones de los temas más dispares -desde las momias hasta el matrimonio, pasando por Confucio, la lengua 
china, y la cría de caballos- firmados por las iniciales J. J. P. Tales colaboraciones, seguramente importantes para la época y para las necesidades de publicación de las revistas en que participó, merecen señalarse pero no recopilar con el material literario del poeta.


V

 Junto a esta significativa e importante labor literaria, José Joaquín Pesado asumió con igual impulso y brillantez la defensa de la Religión católica, sus dogmas, sus instituciones y sus miembros, a través de la colaboración constante desde la dirección de la revista La Cruz. Este trabajo ha permanecido sin recopilarse y debe indicarse que al lado de ensayos ideológicos de caracter general, también se encuentran polémicas religiosas con personalidades mexicanas sobre asuntos históricos relacionados con la posición de la Iglesia en México (por ejemplo con el famoso Juan Bautista Morales, el temible autor de El Gallo Pitágorico).
 Dada la importancia que este trabajo ensayístico tiene para la figura intelectual de José Joaquín Pesado -un especialista deberá algún día ofrecernos un estudio y valoración teórica sobre lo escrito por Pesado en esta materia-, puede resultar conveniente relacionar sus aportaciones de caracter religioso en La Cruz, sin incluir las colaboraciones literarias (los poemas religiosos, por ejemplo):

 
TOMO I

"Ligeras nociones sobre la Iglesia católica". Pág. 329.
"Suicidos". Pág. 340.
"Unidad de la Iglesia". Pág. 361.
"Tres proposiciones de D. Juan B. Morales" (Noticia). Pág. 390.
"De la existencia de Dios". Pág. 393.
"Educación de la juventud por los jesuitas". Pág. 417.
"De los atributos divinos". Pág. 425.
"Tres proposiciones de D. Juan B. Morales". Pág. 439, 457, 489 y 522.
"Recuerdos y ceremonias de la cuaresma". Pág. 553.
"Recuerdos de la cuaresma.- Predicación de Jesucristo". Pág. 585.
"Nueva proposición del Sr. D. Juan B. Morales". Pág. 592.
"Recuerdos de la cuaresma.- Milagros de Jesucristo". Pág. 617.


TOMO II

"Recuerdos y ceremonias de la cuaresma.- La Semana Santa". Pág. 1.
"La resurrección del Señor". Pág. 41.
"Concordato de Austria con Roma". Pág. 55.
"Errores de la filosofía sobre la existencia de Dios y su divina naturaleza". Pág. 73.
"Del misterio inefable de la Trinidad". Pág. 105.
"La Iglesia católica es una sociedad perfecta". Pág. 114.
"Dos palabras al Sr. D. Juan Bautista Morales". Pág. 135.
 
"De Dios Criador". Pág. 137.
"De los seis días de la creación - Primer día, la luz". Pág. 169.
"De los seis días la creación. - Segundo día. Pág. 201.
"La Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo". Pág. 206.
"La venida del Espirítu Santo". Pág. 233.
"Ataques dirigidos a la religión". Pág. 249.
"De los seis dias de la creación - Tercero día". Pág. 265.
"La fiesta de la Santísima Trinidad". Pág. 275.
"De la sagrada festividad del Corpus". 297.
"La arca del testamento". artículo y poesía, por el mismo. Pág. 304.
"De los seis días de la creación. - Tercer día, segunda parte". Pág. 229.
"De los seis días de la creación. - Cuarto día, los astros". Pág. 361.
"De los seis días de la creación. - Cuarto día, segunda parte". Pág. 393.
""De los seis días de la creación. - Cuarto Día, tercera parte". Pág. 425.
"La festividad de S. Juan Bautista". Pág. 434.
"Sobre la unidad y perpetuidad de la Iglesia con motivo de la festividad de los apóstoles S. Pedro y S. Pablo". Pág. 457.
"Breves observaciones sobre la tolerancia religiosa". Pág. 489.
"Contradicciones del filósofismo". Pág. 521.
"Dos palabras mas sobre la tolerancia religiosa en México". Pág. 525.
"De los seis días de la creación. - Quinto día, primera parte". Pág. 561.
 
"Sobre la tolerencia civil de cultos en México". Pág. 593.
"De los seis días de la creación. - Quinto día, segunda parte". Pág. 625.


TOMO III

"De los seis días de la creación. - Quinto día, tercera parte". Pág. 1.
"Importancia de la religión en el orden político y civil".  Pág. 17.
"La Asunción de Nuestra Señora". Pág. 39.
"Breve refutación de las principales razones con que se ha sostenido la libertad de cultos en el congreso general". Pág. 42.
"De los seis días de la creación. - Sexto día, primera parte". Pág. 65.
"Sobre la jerarquía eclesiástica". Pág. 97.
"Vaguedad de los errores de este siglo contra la Iglesia". Pág. 129.
"Contestación al "Siglo XIX". Pág. 136.
"De los seis días de la creación. - Sexto día, segunda parte". Pág. 161.
"Observaciones sobre el racionalismo". Pág. 193.
"De la espiritualidad e inmortalidad del alma". Pág. 225.
"Delirios de la filosofía moderna sobre la creación del mundo y del hombre". Pág. 257.
"Recuerdos de los beneficios que debe México a la religión católica". Pág. 289.
 
"Algunas observaciones sobre el clero mexicano". Pág. 321.
"Sobre el Pontífice romano". Pág. 353.
"Del estado y condición del primer hombre". Pág. 385.
"El clero y la ilustración". Pág. 417.
"El clero y la ilustración. - Artículo segundo". Pág. 449.
"El registro civil y los derechos parroquiales". Pág. 482.
"El clero y la ilustración. - Artículo tercero". Pág 513.
"Sobre el pecado original". Pág. 545.
"El clero y la ilustración. - Artículo cuarto". Pág. 577.
"El clero y la ilustración. - Artículo quinto". Pág. 609.


TOMO IV

"Otra vez los derechos parroquiales". Pág. 1.
"El clero y la ilustración. - Artículo sexto". Pág. 33.
"El clero y la ilustración.- Artículo séptimo" Pág. 65.
"Breve defensa de los bienes de la Iglesia.- Artículo primero". Pág. 97.
"Breve defensa de los bienes de la Iglesia.- Artículo segundo". Pág. 129.
"Breve defensa de los bienes de la Iglesia. - Artículo tercero". Pág. 161.
"Bienes eclesiásticos. - Respuesta al Trait d'Union". Pág. 193.
"El clero y la ilustración.- Artículo último". Pág. 225.
"Bienes eclesíasticos. - Respuesta al Trait d'Union, segundo 
artículo". Pág. 257.
"Bienes eclesiáticos. - Respuesta al Trait d'Union, artículo tercero". Pág. 297.
"Bienes eclesiásticos. - Respuesta al Trait d'Union, artículo último". Pág. 329.
"Exposición en favor de la Iglesia mexicana". Pág. 361.
"Exposición en favor de la Iglesia mexicana. - Segundo artículo". Pág. 417.
"Exposición en favor de la Iglesia mexicana. - Artículo tercero". Pág. 441.
"Exposición en favor de la Iglesia mexicana. - Artículo cuarto". Pág. 469.
"Esposición en favor de la Iglesia mexicana.- Artículo último". Pág. 509.
"Del hombre en su estado actual". Pág. 549.
"Sucesos de la Semana Santa en la capital de la República". Pág. 581.
"Controversia pacífica sobre la nueva constitución mexicana. - Artículo primero". Pág. 589.
"Controversia pacífica sobre la nueva constitución mexicana. - Artículo segundo". Pág. 629.
"Controversia pacífica sobre la nueva constitución mexicana. - Artículo tercero". Pág. 669.


TOMO V

 
"Perpetuidad de la religión contra las tentativas de sus enemigos". Pág. 449.
"Controversia pacífica sobre la nueva constitución mexicana. - Artículo cuarto". Pág. 1.
"Controversia pacífica sobre la nueva constitución mexicana.- Artículo quinto.- El juramento". Pág. 33.
"Controversia pacífica sobre la nueva constitución mexicana. - Artículo sexto.- Las absoluciones en el tribunal de la penitencia". Pág. 65.
"Controversia pacífica sobre la nueva constitución mexicana. - Artículo último.- Separación de la Iglesia y el Estado". Pág. 97.
"Contestación a las reflexiones sobre los decretos episcopales que prohiben el juramento de la constitución". Págs. 130, 161 y 193.
"Reflexiones sobre la Iglesia y el Estado.- Artículo primero.- La religión y la política". Pág. 233.
"Reflexiones sobre la Iglesia y el Estado. - Artículo segundo.- Diferencia entre los procedimientos de ambas potestades". Pág. 265.
"Reflexiones sobre la Iglesia y el Estado. - Artículo tercero.- Derecho progano y derechos eclesiásticos". Pág. 205.
"Reflexiones sobre la Iglesia y el Estado. - Artículo cuarto.- De la jurisdicción de la Iglesia". Pág. 337.
"Reflexiones sobre la Iglesia y el Estado. - Artículo quinto.- Las regalías". Pág. 377.
"Reflexiones sobre la Iglesia y el Estado. - Artículo último.- Las regalías". Pág. 409.
"Cuestiones sociales y religiosas". Pág. 481.
 
"Bibliografía.- El tercer concilio provincial mexicano". Pág. 515.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Perfectividad humana". Pág. 521.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Libertad de conciencia". Pág. 553.
"Cuestiones sociales y religiosas.- La voluntad general.- La representación general". Pág. 593.
"Los cementerios cristianos". Pág. 625.
"Observaciones sobre la persecución al clero y sobre los decretos hostiles a la Iglesia, de algunas legislaturas de los Estados". Pág. 673.


TOMO VI

"Cuestiones sociales y religiosas.- Cuestión novena y décima.- Las formas de gobierno y la ciudadanía armada". Pág. 1.
"Sucesos de Coahuila y Nuevo-León.- Artículo primero". Pág. 41.
"Sucesos de Coahuila y Nuevo-León.- Artículo segundo". Pág. 81.
"Sucesos de Coahuila y Nuevo-León.- Artículo tercero y último". Pág. 113.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Cuestiones indécima y duodécima.- La igualdad y la fraternidad". Pág. 145.
"Necesidad de la revelación". Pág. 177.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Cuestion décimatercia.- El socialismo". Pág. 209.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Cuestión décimocuarta.- El 
comunismo". Pág. 241.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Cuestión décimoquinta.- La sociedad". Pág. 273.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Cuestión décimasexta.- El matrimonio". Pág. 305.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Cuestión décimoséptima y décimoctava.- La familia y la educación y las ciencias". Pág. 337.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Cuestión décimanona.- El sacerdocio". Pág. 369.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Continuación de la materia". Pág. 401.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Continuación de la materia". Pág. 433.
"Ligeras consideraciones sobre la Iglesia y la situación actual de la República". Pág. 465.
"Réplica al señor secretario del gobierno de Monterrey.- Primera parte". Pág. 497.
"Réplica al señor secretario del gobierno de Monterrey.- Continuación de la materia". Pág. 529.
"Réplica al señor secretario del gobierno de Monterrey.- Continuación de la materia". Pág. 561.
"Réplica al señor secretario del gobierno de Monterrey.- Continuación de la materia". Pág. 593.
"Cuestiones sociales y religiosas.- Cuestión vigésima y última.- La civilización profana y la católica". Pag. 625.

 

TOMO VII

"Consideraciones sobre la Semana Santa". artículo de D. J. J. Pesado, Pág. 193.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- De la ciencia política". Pág. 1.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- De la sociedad, de su orígen y su objeto". Pág. 3
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- Principios sociales". Pág. 34.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- Elementos sociales". Pág. 36.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- La soberanía". Pág. 65.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- Del gobierno". Pág. 67.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- Formas de gobierno". Pág. 97.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- Las leyes humanas". Pág. 129.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- Obediencia a las leyes". Pág. 132.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- De la insurrección". Pág. 161.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- Del 
tiranicidio". Pág. 165.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- De la guerra y las revoluciones". Pág. 225.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- De la anarquía". Pág. 230.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- La barbarie". Pág. 257.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- La civilización". Pág. 262.
"Observaciones sobre la verdadera ciencia política.- Política del 0rden sobrenatural.- Teocracia". Págs. 289 y 321.
"Nueva defensa de los bienes de la Iglesia". Págs. 353, 385 y 417.
"La esclavitud y el liberalismo". Pág. 449.
"Consideraciones sobre la historia eclesiástica de México". Págs. 481, 513, 545, 577 y 609.


VI

 Tal como he venido indicando, en este volumen se reune la biografía de Pesado por José María Roa Barcena, un panorama de la crítica sobre su obra y el material literario -incluyendo el estudio sobre Iturbide- que supuse que valía la pena rescatar para ofrecer una imagen más completa del poeta.
 Como mucho gusto debo agradecer a mi esposa, Nonoi Lorente, su paciente apoyo y compañía en estas locuras decimonónicas. Angel Muñoz 
Fernández estuvo como siempre a mi lado, lo cual es ya una gran cosa. Y Belen Clark, Fernando Curiel, Marco Antonio Campos, Vicente Quirarte e Ignacio Betancourt, lo mismo que los hermanos Sampedro en Zacatecas y en Puebla, escucharon pacientemente mis planes, ideas y quejas, y aportaron lo suyo, que fue mucho. Finalmente he de reconocer la amabilidad a toda prueba de Marcela Villegas durante el casi un año en que me estuvo persiguiendo para que concluyera de una vez por todas con el bendito prólogo que parecía no materializarse nunca. Napoleón Rodríguez me dio una mano en la bibliografía y, como siempre desde hace años, los hermanos Ubaldo, Juan, Mercurio y Fermín López Casillas se acordaron de mí y me ayudaron a mantener viva la espantosa obsesión bibliográfica que tanto disfruto (Fermín, poco días antes de concluir este prólogo, me obsequió, de pura buena gente, un ejemplar perfecto de la primera edición de la poesía de Pesado; ya me dirán si no es para lucir amigos de este calibre).
 Bueno, ¿y Agustín? El soportó todo, mis silencios y mis distracciones, incluso cuando estaba a mi lado contándome de sus "Legos" y sus "Play mobil". Ojala algún día llegue a comprender estas ocupaciones paternas tan estrambóticas.


Tlahuapan, 2001