1. Encuentro en unas notas de León Mera a La virgen del Sol: “Tola, sepulcro de los antiguos quiteños, de figura medio cónica y labrado de sólo piedras y tierra. Sepultaban los cadáveres con los instrumentos, alhajas y aún alimentos que fueran de más gusto para la persona que ponían bajo la tola en cuanto moría. La chicha y los manjares eran renovados con frecuencia mediante un conducto abierto hasta el fondo del sepulcro. Hoy son muy raros éstos, ya porque los conquistadores y sus descendientes los han destruido buscando tesoros, ya porque han desaparecido en los terremotos o por otras causas.”

 

2. En un diccionario de bolivianismos: “Tola f. “Baccharis tola”: planta tintórea, resinosa, arbusto usado como comestible. (Arg., Chil., Per.). (Aym.: “t’ula”). FSM. En el Molinari dice lo mismo, pero con más latinajos: Tola (¿de or. aimara?; Chi., Perú; Baccharis tola, Heterothalamus boliviensis y Lepidophyllum quadrangularis) ¬f. Arbusto compuesto, resinoso. Þ *Planta.

 

3. Encuentro en Santamaría otra definición de Tola, más amplia e incluyendo las otras definiciones. Primero: es femenino. Y va: En Sur América, túmulo funerario de los indios caras. 2.- (Baccharis tola). Nombre vulgar que se da en Argentina y Bolivia, Chile y Perú, a una planta  tintórea, resinosa, arbusto usado como combustible, del cual hay varias especies y que abundan en las colinas que separan los valles, en la región del lago Titicaca. 3.- pl.v. En Costa Rica, los testículos, los huevos del macho. 4.- En Chile, trola. También en Argentina.

 

4. Mi madre alguna vez me dijo que los Tola, como los monos, descendían del Ecuador. Mi padre, cuando le pregunté por lo orígenes familiares, los supuso españoles, y del único antepasado del cual tenía noticia, era un Tola ahorcado sepa Dios por cuál delito. En el ala centrista de la familia, se considera Tola como sinónimo de persona inteligente y, si te descuidas, pueden citar una larga lista respaldando su aserto. En Cataluña, creo, se dice ti-tola, como apelativo cariñoso, a la pichulita de los bebes.

 

5. Y según Miriam, en la Biblia aparece un juez Tola: Jueces 10:1 Y después de Abimelech se levantó para librar á Israel, Tola hijo de Púa, hijo de dodo, varón de Issachâr, el cual habitaba en Samir, en el monte de Ephraim.

 

6. Tola: Localidad en la provincia de Zamora (8 leguas), partido judicial de Alcañices (1 legua), diócesis de Santiago (49 leguas), audiencia territorial y capitanía general de Valladolid (24 leguas), ayuntamiento de Rábano de Aliste. Situación: en un llano; su Clima es frío; sus enfermedades más comunes pulmonías. Tiene 20 casas, iglesia parroquial servida por un cura; una ermita, los Santos Mártires, y buenas aguas potables. Confina con Rivas, Rábano, Santanas y San Juan. El terreno es de ínfima calidad. Los caminos son locales: recibe la correspondencia de la cabecera de partido. Produce: centeno, algún vino y pastos para el ganado que cría. Población: 40 vecinos, 159 almas. Capacidad de producción: 56,840 rs. Imponible: 5,344 rs. Contribución: 1,165 rs. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones en ultramar, de Pascual Madoz (1845). Al inicio del siglo XXI, la población era de 162 personas, que  comparada con las “almas” de 1845, se debe reconocer que en más de un siglo y medio el aumento ha sido de 3 personas o, si se prefiere, 3 almas más.

 

7. Otra definición más detallada de la planta americana llamada Tola: Arbusto espinoso perteneciente a la familia de las Ramnáceas. De crecimiento lento, es propio de zonas semiáridas y áridas de la Argentina. Es el arbusto puneño de mayor porte, pudiendo tener desde 0,6 m hasta 2 m de altura. Se presenta muy ramificado y con hojas muy pequeñas y flores blanco-rosadas. Posee propiedades medicinales ya que en preparaciones con otros productos naturales se lo utiliza para combatir la seborrea y la caspa, y como tratamiento contra la caída del cabello. En la zona de la puna, también se lo aplica comúnmente para hacer fuego. Simón Katón Álvarez.

 

8. Esta nota es para terminar con los Tola y dar por concluida esta curiosidad. En una novela anterior figuraban los mismos párrafos sobre ellos. Nonoi me dijo que era la parte más aburrida y tenía razón. Pero así son estas cosas. Este es el informe encontrado, al parecer definitivo.
 
El primer Tola que pisó tierras de América lo hizo en 1760, y fue en la ciudad de Guayaquil; venía de Toro, pueblo de Castilla. Su nombre era Luis de Tola y Fernández, Capitán de Milicias y Ayudante Mayor del Regimiento de Dragones.

 

Poco después ocupó el cargo de Alcalde Ordinario del Cabildo de Guayaquil y posteriormente el de Contador Mayor del Tribunal de Indias de la Audiencia de Quito. En Guayaquil contrajo matrimonio con Gerónima de Salcedo y Plaza. Tuvieron varios hijos. De ellos destacaron dos:

 

Pedro de Tola y Salcedo, militar como su padre, llegó a Sargento Mayor del Ejército realista al mando de Melchor Aymerich. Peleó contra los independentistas en las faldas de Pichincha el 24 de mayo de 1822. Al día siguiente se le licenció a Guayaquil de acuerdo a las capitulaciones celebradas con Sucre. Murió soltero.

 

Ángel de Tola y Salcedo, contador, llegó a ser Administrador del Ramo de Tabacos. El 8 de enero de 1811 probó su nobleza ante el Cabildo, del que después fue miembro. A consecuencia de la revolución independentista del 9 de octubre de 1820, fue obligado a asistir a sesión abierta del Cabildo y a prestar juramento de lealtad a la patria ante el pueblo. Por la vergüenza sufrida se encerró varios días en su casa del Malecón y Víctor Manuel Rendón, y prohibió, en señal de duelo, que se alzaran las toldas de los balcones durante un año. Vivía en esa casona en compañía de su esposa, Catalina Avilés y Carbo, sus hijos y sus hermanos. Tuvo varios hijos y destacaron también dos:

 

Luis de Tola y Avilés, fue guardamarina y combatió en Malpelo. Después ingresó al sacerdocio, llegando a ser Obispo Auxiliar de Guayaquil. En 1867 fue Rector fundador de la Junta Universitaria del Guayas y luego pasó de Obispo de Portoviejo. El obispo Tola tenía en su poder un “Árbol Genealógico”, pintado a colores y en marco dorado, que regaló en 1879 a su prima Mercedes Montblanc de Avilés, con motivo de un viaje a Europa. En él se demostraba que el Obispo era sobrino bisnieto del Virrey del Perú, Gabriel de Avilés, hermano del Marqués de Avilés.
Era fama que el obispo Tola poseía una hermosa casa de pino californiano, situada en la acera norte de Víctor Manuel Rendón, entre Barquerizo Moreno y Córdova, que en el Incendio Grande de 1896, se quemó, estando llena de numerosas obras de arte. Entre sus bellezas se admiraba el oratorio instalado en una sala grande de la casa, donde había un magnífico altar de madera, realizado en oro y plata, simulando estilo gótico, dedicado a la Virgen de Lourdes. Ahí también destacaba una valiosísima palmatoria, obsequio personal de Pío IX al obispo Tola.

 

El otro de los hermanos, Agustín de Tola y Avilés, se casó dos veces. La primera con Carmen Dávalos y Echeverz, quien murió joven, hija del Marqués de San Pablo, título creado por Carlos IV. Esta señora  aportó una dote de numerosos bienes, entre los que sobresalían un joyero valorado en 15.000 pesos de oro y la valiosísima hacienda “San Pablo” en la jurisdicción de Balzar, cuya antigua casa se quemó en un incendio. Este matrimonio tuvo tres hijos, todos ellos políticamente liberales.

 

La primera, Guadalupe,  casó con el ambateño Nicolás Augusto González Navarrete y fue madre de los poetas Nicolás Augusto González Tola y Mercedes González de Moscoso.

 

El segundo, llamado Agustín como su padre, fue Intendente de Guayaquil y casó con Amelia Pareja y González, y es  tronco de la familia Tola Carbo de Guayaquil.

 

El tercero, Jorge, tuvo que exilarse a Lima en 1865, huyendo de la persecución garciana. Allí casó con Mercedes Cires, y es tronco de la numerosa rama familiar peruana que ha dado destacados políticos, religiosas, estadistas y humanistas.

 

El segundo matrimonio de Agustín de Tola y Avilés fue con Pilar de Espantoso y Luzcando, sin fortuna personal.

Todos los hijos resultaron conservadores, célibes y muy religiosos.

 

El primero se llamó Ángel, y fue un poeta delicado, latinista y secretario de la Curia en 1870, año en que publicó la primera biografía de Narcisa de Jesús.

 

La segunda, Francisca, murió soltera y vivió entregada al más completo misticismo.

 

La tercera, Carmen, viajó a Europa con su prima Mercedes Montblanc de Avilés. En París fue presentada a la ex reina de España Isabel II, quien “quedó prendada de su bella hermosura criolla”, le tomó afecto y la nombró “Dama lectora” para escuchar su dulce acento sudamericano. A la muerte de la exreina, Carmen viajó a Buenos Aires como dama de compañía de una riquísima familia argentina. Poco antes de morir, fundó un colegio. Falleció muy anciana y soltera en los primeros años del siglo XX. En la Argentina se guarda su recuerdo. Esta rama de los Tola no tuvo descendencia.

 
(Esto, al menos, es lo que figura en útil Diccionario Biográfico del Ecuador, de Rodolfo Pérez Pimentel, a quien se le da el crédito acostumbrado).